De Porfirio Díaz a Zapata. Memoria náhuatl de Milpa Alta, es un libro que la UNAM editó en 1989. El trabajo fue de Fernando Horcasitas. La presentación la hizo Miguel León-Portilla. Los recuerdos son de Luz Jiménez, sobreviviente de una matanza en Milpa Alta allá por 1916. La gran mayoría de sus historias están “en el archivo Barlow de la Universidad de las Américas en la ciudad de México”, como dice el libro. Ella también fue modelo de Diego Rivera.
Este libro me lo prestó Pedro Méndez. Y lo leí en una sala italiana mientras él dormía con unas tijeras bajo la almohada. Así espantaba los espíritus que dice que atraigo. Seguro son memorías milenarias, esos fantasmas. Deudas que arrastra la historia y las trae al presente. Como ocurre con este texto: el relato de un atropello. Claro: no leo con objetividad.
Los recuerdos comienzan narrando costumbres pegadas a los ciclos de la tierra. Una vida como todas, con sus altas y sus bajas. Sus miedos y sus alegrías. Una forma de ser que se va sometiendo a una imposición. Como cuando meten a la cárcel a los hombres que vestían a la usanza tradicional (”calzones”) o amenazaban a los padres que no enviaran a sus hijos a la escuela. La cultura del progreso llegaba con su aplastante fuerza. Como una constante conquista.
Yo sólo me pregunto: ¿averiguaron cómo se transmitía el saber en ese pueblo?, ¿qué pasó con el sistema de enseñanza propio a esa zona?
¿Dónde ha quedado ese saber?
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