Me da gusto leerla. Se llama Rocío Silva Santistevan. Y no la conozco. Quizá ni exista.
En esta ocasión su texto parte de un hecho que pudo ser irrelevante y olvidado: una mala fotografía. La imagen de una mujer desnuda sobre un caballo… y como silla de montar un símbolo patrio: la bandera nacional. Salió publicada por ahí. Y ya nos habíamos olvidado del asunto cuando apareció la noticia del escándalo: un ministro o un diputado… (uno de “ésos”) va a demandar a la modelo ante el Poder Judicial. Todos volvimos a ver la foto.
¿Qué está pasando? El funcionario alega una falta de respeto a los símbolos patrios. ¿Qué habrá visto, imaginado o soñado? Quién sabe, pero existen elementos para especular… la desnudez (con su inmediato referente sexual) en contacto con la bandera nacional (como silla de montar)… lo humano sin pudor “vulgarizando” un símbolo… lo sagrado ante lo profano… y para redondear un inagotable lugar común: el sexo identificado como lo extremo profano. Hay tema como para alborotar a más de uno.
Por otro lado está el asunto de la política y la sospecha de que todo es una “cortina de humo” para distraer a la opinión pública de asuntos importantes como… una vertiente que alborota a otros tantos más.
Y bueno: aquí está la opinión de Rocío Silva Santistevan.
Todo un acontecimiento alrededor de esta foto.
¿Deberíamos agradecer la oportunidad que nos permite ver nuevamente a Leysi Suárez y leer la Kolumna Okupa al mismo tiempo?
Etiquetas: cultura, símbología, kolumna okupa, leysi suárez, sagrado, profano, símbolo, acontecimiento, simulacro