Presos alemanes en cárceles peruanas podrán cumplir sus condenas en su país
Para quienes no quieran leer la nota, he aquí un resumen: se trata de que la ministra de justicia del Perú, Rosario Fernández, visitó Alemania y conversó con “su homóloga de ese país”, alguien que se dedica a hacer lo mismo que ella, pero en Alemania. ¿Qué hablaron? Sólo algunos testigos privilegiados deben saberlo. Nosotros sólo podemos imaginarnos cosas. Como, por ejemplo, la admiración de nuestra ministra al contemplar el clima de tranquilidad que se vive en una cárcel alemana y el respeto con el que se tratan las personas. También podemos imaginarnos a la ministra hispanohablante escuchando a su homóloga. Una pregunta casual:
“¿Qué te parece la vida en nuestras cárceles?”
La respuesta latina: “¡Pero si parece un hotel… aquí hasta daría gusto estar en la cárcel!”
Y una afirmación: “es lo mínimo que podemos hacer por un ser humano, ¿no crees?”.
La ministra peruana pudo haber hecho “gulp” pensando en la vida en sus cárceles y las 25 alemanas y los 22 alemanes que en esos precisos instantes estaban viviendo aquella pesadilla.
Ahora pensemos en una propuesta: “¿qué te parece si te mando a los peruanos que tengo prisioneros, que deben extrañar su tierra y sus costumbres, y Usted me envía a los presos alemanes para que aquí sufran su pena en nuestras cárceles?”
La ministra peruana ya aceptó. Ahora está en los trámites: “Tengo el compromiso formal de la ministra de Justicia alemana para implementarla de inmediato. Estamos trabajando con la embajada alemana para entregar la lista de internos que tenemos”.
El asunto será voluntario para que no parezca extradición. Supongo que estará libre el camino a la inversa. Que los presos peruanos en alemania tengan la opción de regresar a su tierra para disfrutar de la vida en las cárceles peruanas. ¿Se darán abasto las autoridades alemanas para recibir el vendaval de solicitudes de los presos peruanos en territorio alemán?
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