Maten al león

By maistro

El final de la novela Maten al leon le puede arrancar una lágrima a cualquiera. Y no tanto por las risas y las carcajadas con las que el lector se va atragantando a lo largo de la historia, sino por la dignidad con la que Salvador Pereira, un oscuro violinista, ejecuta su destino. Hasta los más frívolos y duros personajes terminan admirándolo. Y admirable resulta también la calidad con la que Jorge Ibargüengoitia transitó por este lugar común lationamericano: el género de la dictadura.

Así como las andanzas de Jack el destripador, las intrigas de Agatha Christie y la nariz de Sherlock Holmes, son elementos cuasi fundamentales a la hora de escribir un buen thriller policiaco (aporte del occidente anglosajón a la humanidad), en el género dictadura -contribución latinoamericana al imaginario global- lo importante es la revolución: ¡cómo deponer a la tiranía!

El juego y rejuego de discursos… si los buenos son de derechas o del otro lado… que si la justicia social… que si el desarrollo… privatización o expropiación… esos elementos pueden acomodarse como sea. En este género literario el meollo del asunto es cómo van a “acabar con la dictadura”. Por lo mismo debe haber un dictador, una oposición ridícula y un héroe. Es recomendable mencionar que la playa está cerca, que hay mucho sol, que las palmeras dan sombra y que una multitud de pobres le da calor popular al asunto.

A diferencia de novelas como 1948, de Orwell, Un mundo feliz, de Aldous Huxley, o películas como Brazil, de los Monty Python, donde el orden es el que impera, en las novelas de dictaduras el caos gobierna. El dictador no se rige por una fría lógica sino por su acalorada emotividad. Lo mismo le pasa al resto de los personajes de este tipo de novelas. El pueblo, esa masa compacta y dividida en dos, se bambolea según sus efímeras simpatías.

Maten al león, está construida sobre estas bases: es una novela de dictaduras. Y el autor se divierte mostrándonos cómo se entreteje esta particular forma de ser que acaba siempre en lo mismo (nuestro trágico destino): el ejercicio de la imposición. Más ahora que observamos cómo nuestra democracia es la muestra palpable del no-diálogo. Una vez disfrutada esta novela, recomendamos tomar, en caliente, Instrucciones para vivir en México, del mismo autor. Se trata de una colección de los artículos que escribió para el diario Excelsior, allá por los últimos años del PRI. Aplican para el presente. Es como mirarnos desde una sana y divertida distancia y, por lo mismo, con posibilidad de obtener dos enriquecedoras lecturas.

Maten al león e Instrucciones para vivir en México las puede encontrar en los booklets de la editorial Planeta.

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2 comentarios para “Maten al león”

  1. davidescribe Dice:

    te patrocina planeta tu blo?…o eres independiente?

  2. maistro Dice:

    Jajajajajajajaja….

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