Este no es un árbol frutal

En la ciudad de México sobreviven millones de animales. Resulta sorprendente que, a pesar de todos los obstáculos que les plantamos en esta loca competencia por la supervivencia, ellos se las hayan ingeniado para seguir aleteando en nuestras narices. Hablamos desde la esquiva Rana Fisgona, que sólo vive en el Bosque del Pedregal; del ajolote, que prolifera gracias a todos aquellos xochimilcas que los están reproduciendo en sus casas o acuarios particulares; y la gran variedad de aves migratorias que a su paso por esta mancha urbana, se alimentan de nuestros árboles frutales. ¿Por qué no les brindamos más alimento y ramas donde pernoctar, en dado caso?
Uno de los directivos de la Dirección General de Zoológicos dice que de esta manera los habitantes de la ciudad de México podríamos hacerle la vida más fácil a las especies que conviven con nosotros, los seres humanos.
Pedro Méndez, agricultor de Xochimilco, chinampero cuyo orígenes se remontan a los primeros xochimilcas, dice que ya es hora que los habitantes de esta ciudad caigamos en la cuenta de que vivimos sobre una enorme chinampa de asfalto y que deberíamos ayudarlos a preservar la naturaleza, que es una responsabilidad devolverle algo a la misma, con la tierra se debe establecer una relación de reciprocidad: ¿por qué no le “pagamos” con árboles frutales?
Quizá de esta manera podamos participar en la conmemoración del Año Mundial de la Tierra, con una acción de la iniciativa ciudadana. ¿Necesitamos una estrategia de márketing para promover esto o lo podemos hacer solos?
Etiquetas: agricultura, antropología, Ciudad de México, cultura, ecología, economía, México, medio ambiente, naturaleza, sociedad, sustentabilidad, sustentable, vida silvestre, Xochimilco
Diciembre 5, 2007 en 7:54 pm
¿Cuáles son los árboles frutales que se dan mejor en el valle de México?
Diciembre 7, 2007 en 7:47 am
MUY BUEN POST!!!!!!