Incompleto

By maistro

“La rabia de querer concluir”, es como Flaubert definía, según Maffesoli, la base del trabajo intelectual, característico de la tradición occidental. Se trata de este impulso que busca proponer un sentido definitivo de las cosas y de la gente: que pretende construir una categoría de verdad que, a final de cuentas y como ya sabemos, es una mera ilusión.

Michel Maffesoli, en Elogio de la razón sensible. Una visión intuitiva del mundo contemporáneo -allí por la página 150 en la primera edición realizada por Paidós en el año 1997-, rescata, sobre todo para el ámbito de lo social, un “método” erótico como contraposición (o complemento, quizá) a esta “ansiedad por la conclusión” en la que viven inmersos aquellos que se pretenden rigurosos. Se trata de un “método” que, como dice el sociólogo y pensador francés, “ama la vida y que intenta mostrar su fecundidad”. En vez de insistir con separar y aislar, contemplemos pues, boquiabiertos y extasiados, el funcionamiento de la totalidad.

El autor propone, o trae a colación, la búsqueda de una “nueva armonía” a la hora de aproximarnos o estudiar la realidad: aceptémosla. Disfrutemos la vida misma, este todo que es un conjunto orgánico de relaciones. Así podremos conocer, comprender y, por otro lado, acceder a un auténtico saber. Para esto, claro está, habría que reconocer el carácter incompleto -por decirlo de algún modo- de esta realidad, de esto concreto que, a final de cuentas sigue creciendo, desarrollándose (¿no sería más apropiado emplear el término “desplegándose”?) y de la cual formamos parte. Es decir que podemos despedirnos, con mesura claro está, de la pretenciosa “objetividad”.

En este sentido, más que demostrar o concluir, el observador tendría que mostrar, presentar y/o exponer… cosas como, por ejemplo, que la razón “rigurosa” ya no es suficiente y las afirmaciones que provengan de ella ya no deberían ser consideradas categóricas o verdaderas e incluso deberíamos. Finalmente, sus métodos y procedimientos quedan en duda. Si bien han “demostrado” su eficiencia en determinado ámbito y quehaceres (si lanzas una bomba atómica sobre una ciudad, ésta desaparece con todos sus habitantes), ésta se queda corta a la hora de enfrentarse a la dinámica y riqueza de la vida. No porque no pueda abarcarlo todo (que por cierto no lo puede hacer), sino porque lo complejo de la realidad radica en la composición de las relaciones y las cosas que integran este todo: la totalidad es mayor que la suma de sus partes.

¿Será que si 1 + 1 = 2x, donde “x” es ese “algo más”, entonces el entrecomillado puede ser infinitamente desconocido?

Sólo “Dios” sabe

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