
No sé por qué nos tendríamos que sorprender. Que a Roberto Madrazo (él solo se ha puesto de punching-bag) le quitaran su medalla por haber hecho trampa… vaya cosa. Sin duda estamos ante uno de los tantos rostros con los que se asoma nuestra muy particular manera de ejercer el liderazgo en Latinoamérica.
Ya sea con trampas, mediante el uso de la fuerza, el abuso de las relaciones públicas o el ejercicio de una implacable razón, lo importante aquí es imponerse o imponer sus ideas (que es casi es lo mismo).
¿Quién no ha hecho trampa? De niños, y a veces hasta de jóvenes, hemos caído en las garras de la tentación. Aún podemos observar a algun@s madres y padres de familia (nótese la corrección en política de género) cruzándose la luz roja. No puedo imaginarme qué cara dura han de poner ante las preguntas de sus hij@s.
Una de las primeras canciones de mi hija fue: “el rojo te dice alto por favor…” Y cada vez que veía una luz roja en la calle me decía: “esa es alto”. Y una vez que vio un coche pasarse la luz roja, me dijo no con poca sorpresa: “¡se pasó el alto!”… No sé cómo le hacen (es@s madres y padres de famillia), quizá tengan alguna excusa: que andan apurad@s o… no sé.
¿Quién no anda apurado? La vida es corta, los gastos apremian, las cuentas aparecen en los buzones, y todos piden excelencia y perfección en el trabajo en el menor tiempo posible (nos encontramos inmersos en el acelerado ritmo de la vida… vaya lugar común), y además: un ideal muy publicitado es la condición de “líderes ganadores”.
Quizá debamos insistir en otro tipo de juego para así formar otro tipo de “ganadores”, unos que piensen más en metas colectivas, en juego límpio y en términos más redistributivos de todo el éxito acumulado… ¿perderían protagonismo los ganadores?, ¿poder?
Y es que con tantos “ganadores” en Latinoamérica, incluso de orden mundial (léase Carlos Slim), dan ganas de preguntarse: ¿estamos “ganando” algo como sociedad?
Mots-clefs : colectividad, competencia, ganadores, ganar, juego, juego límpio, liderazgo, luz roja, madrazo, metas, protagonismo, roberto madrazo, sociedad, trampa