La buena educación

By maistro

¿En qué consiste una “buena educación”? ¿A quién podemos señalar como una persona “bien educada”? ¿Qué es la Educación?

Algunas ideas al respecto, planteadas por Noam Chomsky, están al alcance del público hispanoparlante a través de un libro que se llama La (des)educación (Editorial Crítica). Uno puede brincotear alegremente sobre el prólogo y pasar directamente al primer texto: una entrevista del editor del libro: Donaldo Macedo. La introducción no es mala, pero, vamos, los que desean ir sobre “la carnita” no tienen por qué esperar. Un maestro me dijo alguna vez que los prólogos bien podrían ser postlogos.

El asunto comienza con el caso de un estudiante de doce años de los US que enfrentó un caso disciplinario porque se negó a realizar el “Juramento de Fidelidad” en su escuela. El niño de marras dijo que el juramento le parecía una “exhortación hipócrita al patriotismo”, que no había “libertad y justicia para todos”. Se armó una batahola. Y Chomsky define a las escuelas como “centros de adoctrinamiento y obediencia impuesta. Lejos de favorecer el pensamiento independiente, la escuela, a lo largo de la historia, no ha dejado de interpretar un papel institucional dentro de un sistema de control y coerción. Una vez que se te ha educado, se te ha socializado ya de una manera que respalda las estructuras de poder que, a su vez, te recompensan generosamente”.

Claro, esta afirmación chomskiana vale para una sociedad o un país como EEUU. Aquí, en nuestra querida Latinoamérica (o Iberoamérica o Indoamérica o como quiera que se llame), nadie te recompensa, simplemente te piden compromiso, que te “pongas la camiseta”, que sudes la gota gorda… y si no, las fronteras están abiertas: puedes migrar.

En el libro (entrevistas y dicursos y un debate) se observa la posición del Estado y su papel educador. La flagrante contradicción entre lo que se dice y lo que se hace. Esta actitud doble cara y de dobles discursos, en realidad, es una costumbre que nos aqueja a los seres humanos en general. Lo que se pide, en todo caso, es un poco de sutileza. ¿Para qué andar criticando a viva voz, y a nivel mundial, la terrible manera con la que tanques de manufactura soviética aplastaron universitarios checoeslovacos (estamos hablando del mundo bipolar, jejejeje), cuando en su patio trasero tanques de manufactura gringa atropellaban los derechos de estudiantes latinoamericanos?

Podemos decir “eso pasó hace mucho, ya déjalo”, pero lo mismo sucede ahora. Un bando anuncia que quiere acabar con el terrorismo global y asesina en masa y el otro bando… hace lo mismo. Ambos, también, se proclaman rigurosos seguidores de la palabra divina y… ¡Ay Dios!

¿Por qué mejor no hacemos el amor y no la guerra?

Mmmmmm…

Mejor miren a esta señorita de papi. Pastel barato sobre papel vulgar. ¿No es una obscenidad?

Sólo Dios sabe

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