Relájate

By maistro

 

En realidad, no comprendo por qué Estados Unidos se endeudó tanto en una guerra tan convencional contra el terrorismo. El terrorismo es un absurdo que se combate de otro modo, creo. No con armas. A veces pienso que el terrorismo debe ser considerado como la reacción desesperada de una comunidad o cultura que se ve agredida salvajemente por otra. Es decir, si Marianne salta para darme un madrazo, es que debí agredirla de mal modo sin darme cuenta. Eso puede pasar. No puedo presuponer que ella está loca. A veces la regamos sin darnos cuenta. Entonces, si Marianne saltara sobre mí para darme un madrazo, le sostendría las manos, esquivaría sus golpes, y le preguntaría, con disculpas de por medio, claro está: ¿qué hice mal, amorcito?

Creo que una de las cosas que más me llamó la atención durante el suceso de las torres gemelas, fue la sorpresa que muchos gringos mostraron ante el ataque que habían sufrido. No entendían por qué los odiaban tanto. Esa angustiosa interrogante la escuché tanto en boca de políticos de ese país, como del público que aparecía ante cámaras. Como si todos ellos vivieran desconectados del planeta (¿y aún así, lo dominan?)

La paradoja es uno de aquellas juegos de la realidad. Aparente punto donde los opuestos se tocan. ¿Combatir el terrorismo con amor? Silla de caballo que no se puede montar porque está tan bien pulida que te resbalas por todos lados.  Llena de matices, todos tan importantes, pero basta uno para desencadenar un movimiento impredecible en el corto o mediano plazo. Aunque vislumbrable en el largo plazo. Sigue sentándote sobre ella hasta que se gaste su pulidez: entonces monatarás al caballo. Ya es de cada quien si desea montar sobre una silla llena de raspones y un caballo atemorizado por haberla agarrado a patadas con todo, o sobre una silla a la cual le echaste un poco de pajilla y la frotaste, como si acariciaras al mismísimo animal…

El terrorismo no se combate únicamente con balas e inteligencia, sino con seducción. No burda y descarada, porque están de por medio fundamentos de orden religioso o moral. ¿Por qué no complacer a ciertos sectores de la red sobre la cual se sostiene la organización terrorista? Atraer a los que se pueda. Generar relaciones y puntos de encuentro e identidad en otro ámbitos de acción. Compartir aficiones, por ejemplo. Generar camaradería con los contactos más cercanos al objetivo.

Ahora en el ámbito del absurdo, como lo es cualquier actitud de corte terrosita, ¿por qué en vez de bombardear Afganistán e Irak a lo bruto, no realizaron cualquier otra acción así de descabellada? Quizá hubieran conseguido mucho mejores efectos.

Por ejemplo, ¿por qué no interfirieron la mayor cantidad de ondas electromagnéticas en ese país, cortaron la comunicación y colocaron en su lugar, digamos, versículos del corán con  invocaciones a la tolerancia?

Estoy seguro de que Estados Unidos hubiera tenido mucho más éxito si hubiera convocado a los presidentes de todos los países del mundo para que cantaran a los dirigentes afganos, a coro y con sonrisas: We Are The World en las lenguas de aquellas escarpadas regiones. Nos hubiéramos reído mucho e incluso uno que otro líder afgano se habría preguntado: ¿qué me está pasando? ¿Por qué todos ellos se ríen y yo no?

Otra muy buena acción, descabellada, por supuesto, hubiera sido ver a los principales líderes religiosos de todo el mundo, en alguna mezquita musulmana sunita, arrodillados en señal de respeto y reconociendo que, efectivamente, más allá de un problema de nombres, Alá es el más grande. Todos serios e iluminados con temor divino, claro está.

Si vamos a hablar de tolerancia, no tomarse las cosas de una manera tan fanática, ¿por qué nos aferramos con tanto fanatismo a nuestras formalidades? ¿Por qué Occidente no reconoce e identifica sus fanátismos, sus formalidades, y las relaja un poco? Rígido fanatismo. De movimientos torpes. Que se golpea con todo y con todos. Los gringos son bien fanáticos, y sus seguidores son más fieles aún (como cualquier líder latinoamericano), aunque tantito peor: sólo ven dinero y poder.

Estados Unidos está en  un punto muerto. Reconozca o no su fanatismo, ya comenzó su ocaso imperial.

El reto del mundo postimperial es dejar atrás el terrorismo de estado y la prepotencia con la que actuó Estados Unidos. Tenemos conocimientos suficientes para decir que con otras acciones los resultados hubieran sido igual de lamentables. Worl Trade Center incluido. Conocimientos que nos permiten elegir las vías menos dolorosas. Es decir que con cualquiera de las acciones arriba mencionadas, ahora estaríamos viendo Borat, en versión iraquí. Una pizca más divertido. Y quien sabe, quizá con menos terrorismo.

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