Mírame

By maistro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llamar la atención. Recuerdo que una vez asistí a una exposición de la industria camionera. Esta tuvo lugar en uno de los bastiones del católico conservadurismo mexicano, la ciudad de Guadalajara. Esta afirmación es una generalización, sin duda, pero sirve muy bien a la imagen. Cada una de las marcas registradas que se reunieron en el Centro de Convenciones buscaron llamar la atención de los visitantes. Es decir que, por default, todos los stands poseían edecanes de brevísimas ropas o protuberantes curvas (si el público asistente hubiera sido femenino en su gran mayoría, los stands hubieran exhibido galanes envueltos en brevísimas ropas o con protuberantes curvas, y el evento habría causado revuelo y escándalo en la comunidad). Pero bueno, las edecanes eran una atracción que se daba por descontado. Una marca de camiones poseía un estrado donde cada media hora un estruendoso estribillo anunciaba que iba a comenzar el baile y, efectivamente, una gran cantidad de asistentes acudía con sus cámaras en ristre para grabar y fotografiar a las mujeres que se contorneaban al ritmo de “mayonesa”. Una estrategia para llamar la atención que no pudo derrotar a otra mucho más eficiente, la de una marca registrada de aceites de cuyo stand surgía una larguísima cola de individuos: todos esperaban su turno para tomarse una foto y recibir un calendario autografiado por aquellas modelos que adornan los talleres mecánicos de todo el mundo. Un sueño hecho realidad.

Queda claro que la sensualidad y la ligereza atraen la atención y la mirada de muchísimas personas. Michel Maffesoli (En el crisol de las apariencias. Para una ética de la estética) explica que estas “banalidades” no hay que considerarlas una mera frivolidad. Al parecer expresan mucho más de lo que en realidad somos como conjunto de individuos, como sociedad: a final de cuentas celebramos la vida… o por lo menos eso pretendemos.El erotismo (al igual que lo religioso, las manifestaciones de la creatividad popular, etc…) es uno de los principales ejes integradores de la sociedad actual… ¿alguna vez lo dejó de ser? La figura humana llama la atención, detiene la mirada. Por otro lado, existen evidencias empíricas que indican lo siguiente: hay un abismo entre el poder de atracción que ejerce la pose que realiza una modelo en un estudio de pintura, y la postura o actitud que muestra una mujer en una sesión fotográfica como las que presentan revistas online como MET-ART o FEMJOY. (Esto sin mencionar el alto grado de consumo que muestran las revistas eróticas en los kioskos de las esquinas de gran parte del mundo).

Bueno, de estas revistas provienen varias señoritas de papi. No sé qué me anima a seleccionar unas imágenes y desdeñar otras (¿resquicios de pudor?). Tampoco sé qué proceso ocurre para que cada una de ellas adquiera una personalidad y actitud propia. Sospecho que terminan manifestando algo. Klee dijo: “el arte no produce lo visible: hace visible”.

Quizá sea todo esto no sea más que una sencilla y alborotada manera de homenajear un aspecto de lo mundano. Su forma tan rudimentaria de ser sensual. Esa atractiva actitud de “mírame”.

¿En qué radica su secreto?

Sólo Dios sabe

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