Mayo 8, 2008 by maistro
En México y quizá toda latinoamérica, existe una afición que se puede rastrear desde los confines de nuestra historia: construir pirámides. Estructuras verticales y altamente jerarquizadas. Esto se puede observar desde las instituciones políticas, académicas e incluso, las más rebeldes y contestatarias. Aquí, hasta la izquierda es conservadora.
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Mayo 8, 2008 by maistro
Nota para latinoamericanos.
Salman Rushdie es realismo mágico. Y no sólo eso, quizá sea su mejor exponente. Esta es una opinión válida. Claro que “en gustos se rompen géneros” pero más allá de esto, los “conocedores” necesitan “etiquetas” y/o “categorías” hasta de orden geográfico y temporal (¡¡!!)
Señores “literatura del norte”, del “crack”, “generación del setenta”, del “boom” boom y recontraboom… señores “especialistas” y “expertos” en la materia… perpetuadores de equívocos…
¿No han leído a Borges?
¿No han leído a George Orwell?
¿Por qué siguen empecinados en entender la realidad de manera lineal cuando es compleja?
¿Acaso les falta talento?
Sólo Dios sabe…
Etiquetas: categorías, etiquetas, jorge luis borges, literatura, realismo mágico, salman rushdie
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Mayo 7, 2008 by maistro
Una mañana me despertaron los gritos de “¡¡Elmo es pescado!!”, “¡¡Elmo es pescado!!”…
Bajé hasta el comedor y ahí estaba Florencia, llorando con una servilleta en el piso que cubría, cual mortaja, a Elmo, un pez beta que había sufrido varios percances desde que se lo regalaron el día de su cumpleaños.
Luego de tratar de alimentarlo, de querer verlo más de cerca y de darle los buenos días, Elmo brincó del vaso donde vivía luego de que rompiéramos su última pecera y cayó a los pies de una niña que en medio del espanto brinconteó y lo pisó. Ante lo contundente del pisotón y la repentina inmovilidad del animal, Florencia lo cubrió con la servilleta y comenzó a gritar que Elmo ya era pescado.
Pero el final aún no estaba escrito para Elmo así que lo agarré y lo coloqué de vuelta en su vaso donde nadó en círculos durante todo el día.
El miércoles de la semana pasada ocurrió lo inevitable. Elmo amaneció muerto. Llamé a Florencia y le dije que su pez, ahora sí, parecía que se había convertido en pescado. Ella lloró. Aunque su llanto no duró mucho.
“Si Elmo es pescado… ¿ahora nos lo podemos comer?”
Elmo sigue flotando en su vaso mientras pienso cómo enterrarlo. Florencia, por su parte, ahora dice que Elmo es un esqueleto de pescado.
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Mayo 6, 2008 by maistro
Cuando el editor del periódico se arranca a fumar ya nada puede detenerlo. Fuma un cigarro tras otro. Todos los enciende con ese encendedor metálico con la tapa que levanta ayudándose de las dos manos porque nunca pudo aprender a hacerlo como en el cine: con dos dedos. Pero la mirada de galán nadie se la quita. Ni siquiera el hecho evidente de que a sus cincuenta años ya sólo atrae a las jovencitas que buscan un lugar digno de trabajo y están dispuestas a cualquier cosa con tal de conseguirlo. Por sus manos han pasado casi todas las egresadas de periodismo de la única universidad de esa ciudad. Y cuando ellas renuncian… cuando ellas renuncian luego las ve en la calle, caminando del brazo de un joven con los jeans sujetándose a duras penas de sus piernas, lentes oscuros, cachucha y caminar de cholo y a veces piensa: ¿qué tiene él que no tenga yo?
El editor del periódico vive en una habitación de hotel. Llega hasta allí en la madrugada, sudoroso e insatisfecho, luego de asegurarse de que la edición del día siguiente no tiene ni un solo error ortográfico. A veces llega con cervezas. A veces con alguna nueva asistente. Siempre trae algo en las manos. Y se las arregla para que en ellas quepa un libro. Al editor del periódico le gusta leer historia y política. Y por lo mismo, también es fanático de las novelas afro latinas caribeñas y tropicales, como le gusta decir. También dice que baila cumbia cuando lee a García Márquez.
Y ahora esta foránea de edad madura le pide trabajo. Asegura que sabe mucho de cultura y él pregunta: ¿qué clase de cultura?
Ella levanta los brazos y abre la boca y hasta se le ocurrió decir ópera y ballet pero luego de haber recorrido hasta el último rincón de esta ciudad sabe que sería una necedad creer que el Cascanueces pueda presentarse en el Auditorio Municipal. Aquí sólo actúan los cristianos y conversos, le dijo el de la puerta cuando ella pidió el programa del mes.
“Esta ciudad tiene sus encantos”. Ella sólo recuerda letreros de burdeles y cantinas con putas. Calor. Tiendas que se gritan ofertas unas a otras a través de altavoces. Vendedores ambulantes estacionados en la vereda. Gente que tiene que caminar por la pista y coches que parecen detenidos en fila india porque no pueden avanzar. El semáforo está en rojo.
“Tiene que haber algo de cultura, usted dígame”.
“Háblame de tú”, pide el editor del periódico que se queda pensativo pero sin despegar su mirada de los ojos de esa señora que se ve tan elegante en ese vestido de pieza entera que le llega hasta los muslos y con unos tirantitos que seguramente su esposo la ayudó a anudar.
Y antes de que ella sugiriera reseñar obras clásicas, como El amante de lady Chatterley, de… el editor del periódico le sugiere que por qué no comienza por visitar las instalaciones del Club Ateneo. “Allí se reúne pura gente culta… a veces voy a sus fiestas”.
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Mayo 5, 2008 by maistro
Llegan a este calor infernal. Un sitio donde hierven piratas y quimeras; donde las fiestas no burbujean champán y las conversaciones no se detienen ante el nuevo perfume del embajador. La playa no es como la pintan y… por eso creen que están en el lugar equivocado.
El plan es un paraíso y no esta ciudad que gotea sudores y jadeos. Pensaron que los recibirían con los brazos abiertos y no con esas miradas suspicaces y largos silencios sin salida. Se sienten promiscuos en la estrechez de aquella habitación minúscula que les asignaron y miserables cuando se enteran lo que él va a ganar. El miedo… el miedo lo siente ella cuando pregunta: “¿Y qué carajos voy a hacer en este lugar de mierda?” Y él no sabe qué contestar y sale hacia la universidad, a dar su primera clase. Ella, sentada al borde de una cama desordenada, desnuda y con las piernas abiertas siente la profunda necesidad de volver a fumar.
Fuma delante del rector, del secretario de Educación y del líder sindical. Fuma en la calle y en su habitación. Fuma entre comidas y también cuando, sudorosa e insatisfecha, anuncia que va a buscar trabajo porque así -esto- no va a funcionar.
Y busca y busca hasta que alguien por fin se anima a encenderle el cigarrillo con el que sus dedos juguetean. La llama la enciende el editor de un periódico local: “así que usted es la esposa del nuevo profesor” y antes de decirle que la acepta como redactora en la flamante sección cultural de los domingos, enciende su propio cigarro para decir a modo de encabezado: “esta ciudad tiene sus encantos”.
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Mayo 2, 2008 by maistro
Este es un ideal de pieza completa. No creo que sea fácil la proliferación de vecinos amistosos. Vecinos que se animen a ponerse de acuerdo y ubicar centros de acopio para, digamos, cartones, botellas de plástico, envases de vidrio… digo: todas las que se pueda y designar turnos semanales o quincenales para ir a vender todo eso y con esa lana hacer algo para su espacio de vida.
Sí es un ideal, ¿no?
Sólo Dios sabe…
Etiquetas: sustentabilidad, sustentable
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Mayo 2, 2008 by maistro
Fumo un cigarro
Pienso
Pienso en el patio
El patio que barro cada dos que tres días
Hojas secas
Las formas de sus caídas
Las barro cuando hay viento
Se levantan contra la escoba
algunas vuelven a sus lugares
y sigo barriendo
vuelvo por ellas
y las empujo a todas hacia el bote de basura
Observo el patio que ahora está límpio
cae una hoja
Voy a mi sillón rojo y pienso
Fumo un cigarro
pienso
Pienso en el patio
El patio que barro cada dos que tres días
Hojas secas
Las formas de sus caídas
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Mayo 1, 2008 by maistro
“Desde la nacionalización de los ferrocarriles, la doctrina gubernamental en materia de transporte ha sido constante y puede resumirse en la siguiente frase: “nosotros ponemos la carretera, ustedes el coche y después cada quien se rasca con sus uñas”".
Jorge Ibargüengoitia.
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